Jose Antonio Primo de Rivera en la cárcel

Victoria del Frente Popular. Jose Antonio Primo de Rivera es detenido

A partir de la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, (aunque también anteriormente), los planes para derrocar a la República se multiplicaron. La posibilidad de una intervención militar era conocida por todos. Existían y se daba buena cuenta en la prensa de la época de reuniones “secretas” de generales para propiciar un pronunciamiento. El 8 de marzo de 1936 tuvo lugar una de esas reuniones en un domicilio de un miembro de la CEDA. Se concretó un plan para dar un golpe de estado el 20 de abril, del que debería salir una junta militar presidida por el general Sanjurjo, que por aquella época permanecía en el exilio.

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Mientras todo esto sucedía, Falagen Española era cada vez más ignorada y Jose Antonio Primo de Rivera veía con desolación como su partido político quedaba cada vez más al margen de esos planes de sublevación. En marzo de 1936, Jose Antonio Primo de Rivera era detenido por tenencia de armas. Se encontraron dos pistolas en su casa, aunque él siempre negó que fueran suyas.

Ya en prisión, (cárcel Modelo de Madrid), Primo de Rivera escribió la que fue conocida como CARTA A LOS MILITARES, de la que extraemos el siguiente texto:

 

España puede dejar de existir. Sencillamente: si por una adhesión a lo formulario del deber permanecéis neutrales en el pugilato de estas horas, podréis encontraros de la noche a la mañana con que lo sustantivo, lo permanente de España que servíais, ha desaparecido. […] Cuando lo permanente mismo peligra, ya no tenéis derecho a ser neutrales. Entonces ha sonado la hora en que vuestras armas tienen que entrar en juego para poner a salvo los valores fundamentales, sin los que es vano simulacro la disciplina. Y siempre ha sido así: la última partida es siempre la partida de las armas. A última hora —ha dicho Spengler—, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización.

Carta a los militares de España.

Interrogatorio, juicio y fusilamiento

Murió fusilado el 20 de noviembre de 1936 en la cárcel de Alicante, donde cumplía distintas condenas a la espera de juicio. Jose Antonio Primo de Rivera murió con 33 años, lejos de ser un joven alocado encendido por las pasiones políticas de la época, se trataba de un abogado culto e instruido que durante el juicio se expresaba de la siguiente forma:

Fiscal: Dice usted que su detención obedeció a una maniobra de las derechas. ¿No obedeció a un estado de insubordinación ante un Tribunal?

José Antonio: No, señor Fiscal. Fui detenido el catorce de marzo. Me impusieron dos meses de arresto. Los soporté. Cuando todavía no se habían terminado me vino otro por publicación clandestina. Me condenaron a dos meses de arresto, que es lo que marca la Ley. Cuando estaba a punto de acabar los dos meses, el Tribunal Supremo me largaba otro por asociación ilegal. Todas estas fueron con prisión en el proceso. Nos absuelven, pero antes de que nos absuelvan ya me han promovido el cuarto, para que no salga nunca de la cárcel, porque dicen que me han encontrado dos pistolas. Tienen la suerte de que me encuentren dos pistolas en el sitio en que más daño podía hacerme. El Tribunal, que las vió, sin polvo, encima de un cajón lleno de polvo, me condena. Entonces se me fueron los nervios. Esto pasó en junio y estoy preso desde el catorce de marzo.

Texto extraído de: “FRENTE A FRENTE. José Antonio frente al Tribunal Popular. Alicante–noviembre 1936”, de José María Mancisidor. Editorial Almena, Madrid 1975

Efectos personales

Estos son los efectos personales de José Antonio Primo de Rivera, los que tenía el día en que fue ejecutado, y que se guardaban en la maleta que durante años conservó Indalecio Prieto.

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Aquí estamos, arrojando luz a la oscuridad necesaria de esta novela. ¿Tienen sugerencias? Aquí podrán encontrarme: info@lorenzofalco.com

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